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Yorlmar Campos, diseñador de tipografía: la atracción por las letras

De la estructura arquitectónica a las letras ha sido el tránsito de Yorlmar Campos, quien se dedica exclusivamente al diseño de tipografías de lectura.

Aquello de “la letra con sangre entra” no se le aplicó a Yorlmar Campos, cuyos recuerdos de niñez le regresan la emoción que le causaba jugar con las hojas transferibles de Letraset que veía usar a su padre, un dibujante mecánico que traza con gran pericia planos y letras asistido por plantillas y plumillas.

“A mí no se me daba muy bien, pero lo que sí era un hecho es que me resultaba cautivante”, reconoce el arquitecto Yorlmar Campos, egresado originalmente de la FAU-UCV en 2001, pero que selló su destino profesional en la Maestría en Tipografía de la Universidad de Buenos Aires.

El hoy diseñador de tipografías también rememora que a lo largo de su adolescencia y luego en la universidad, tenía una obsesión por el dibujo de letras y alfabetos. “No recuerdo cuaderno que haya quedado intacto en las últimas páginas con algunos dibujos de letras”.

En algún momento, al salir del bachillerato, quiso estudiar diseño gráfico, pero las circunstancias se dieron de otra manera, hasta que finalmente seleccionó el camino hacia las letras.

Atlante

Los pininos tipográficos

Aún en Venezuela, Yorlmar Campos inició un experimento con las posibilidades que le ofrecía el teclado de la computadora para componer letras al «azar» mediante diversas formas, luego empezó a dibujar las letras sin ningún compromiso con la formalidad tipográfica.

“Creo que mi interés pasaba por lograr una especie de sistema, pero al avanzar sentía la necesidad de aprender el por qué de las estructuras, las proporciones y los aspectos relevantes a la lectura y la composición de las palabras, es así como en algún momento sentí que de esa manera el aprendizaje sería muy lento y errático”. De ahí surgió su inquietud por estudiar formalmente la disciplina.

Se enteró sobre la existencia de la convocatoria “Tipos Latinos” (en aquel momento se llamaba Letras Latinas) y la maestría en la UBA a través de un artículo web que mencionaba la desaparecida revista TipoGráfica.

“Me motivaba mucho darme cuenta que había más gente en Latinoamérica trabajando en el diseño de letras y de otras propuestas relacionadas con el mismo tema”, comenta.

También lo estimuló asistir en 2005 a la muestra Marcas. Identificadores Gráficos en Venezuela en el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz Diez.

Atlante.

El rumbo hacia la tipografía

El arquitecto armó sus maletas para ir a estudiar tipografía en Argentina en julio de 2015. A la fecha ha entendido que los argentinos tienen un camino más recorrido en la disciplina que quizás tenga que ver por el interés en desarrollarla como un oficio.

Rubén Fontana, con quien Yorlmar Campos ha tenido el privilegio de trabajar, fue quien dió el empuje inicial a la tipografía como materia obligatoria en la Universidad de Buenos Aires. Luego se desarrolló la carrera de especialización en tipografia (CDT), que posteriormente pasó a ser la Maestría en Tipografía (MT).

Campos reconoce que han sido muchos los maestros que le han dejado conocimientos tipográficos, comenzando por Rubén Fontana. También menciona a Darío Muhafara, Fer Cozzi, Eduardo Tunni, Aldo de Losa, Betina Naab, María Eugenia Roballos, José Scaglione, Alejandro Lo Celso, Andrés Torresi, Juan Pablo del Peral, Pablo Cosgaya y Pancho Gálvez.

Al remontarse a sus orígenes venezolanos, Campos menciona el trabajo de Gerd Leufert, Nedo M. F. y Álvaro Sotillo como fuente de inspiración.

“También admiro el trabajo de mucha gente que nunca conocí, la lista es bastante larga y se quedan por fuera un montón. Puedo nombrar, sin un orden histórico a Adrian Frutiger, Matthew Carter, Gerard Unger, Bram de Does, Eric Gill, František Štorm, Fred Smeijers, Miklós Kis, Jan Van Krimpen, Joan Fleischman, Robert Granjon y Jean Jannon”.

Mosonyi

Seleccionado en Tipos Latinos

A quienes han hecho el seguimiento a la exposición Tipos Latinos en el Museo Carlos Cruz-Diez, se deben haber dado cuenta que la “selección venezolana” ha sido escasa. Pareciera que la tipografía no es un área fuerte entre los diseñadores gráficos de nuestro país.

Yorlmar Campos ha sido seleccionado en las dos últimas ediciones de la bienal. Confiesa que “fue un trabajo de constancia. Envié en varias ocasiones proyectos, pero debido al poco nivel de desarrollo técnico y conceptual no fueron elegidos. Fue a partir de la Bienal del 2016 que fue seleccionado con un primer proyecto Miles, luego en la del 2018 fue seleccionada Mosonyi.

Sin embargo el diseñador de tipografías aclara que no se preocupa mucho si sus propuestas quedan seleccionadas, pues siempre tiene la sensación de que los proyectos nunca están completamente terminados. “Disfruto más cuando veo que hay una cantidad importante de países involucrados y cada vez más participantes, además de que con el pasar de los años se comienza a notar un nivel de madurez mayor y un buen nivel en la calidad de los distintos proyectos”.

La tipografía «Mosonyi», cuyo nombre homenajea al antropólogo y lingüista venezolano de origen húngaro Jorge Carlos Mosonyi, estuvo realizada en el marco de la Maestría en Tipografía, como una familia tipográfica para la lengua yaruro, una muestra del interés de Campos por el estudio y desarrollo de escrituras de lenguas nativas de América Latina.

“Ese contacto con otras maneras de ver los problemas de la escritura de una lengua te proporciona mecanismos y herramientas históricas y metodológicas para abordar problemas que aún tenemos en las lenguas propias de nuestra región”, señala.

Bandera.

Tipografía de lectura inmersiva

“Me gusta mucho la lectura, pues crecí en ambientes donde siempre habían libros, y opino que el libro impreso es una de las maravillas del mundo. El conocimiento pasa por el habla, la escritura y la lectura –entre otros mecanismos–, pero no deja de causarme admiración el rol de la tipografía en la historia de la humanidad y en la transmisión de los conocimientos, por eso la tipografía diseñada para la lectura inmersiva me resulta un desafío constante y una alabanza a la tradición histórica del oficio. Con la diversificación hacia los medios digitales escritos es pertinente seguir explorando en ese mismo camino, pues me resultan inagotables sus posibilidades”, reflexiona Yorlmar Campos.

Como especialista considera que lo más complejo de una tipografía para lectura inmersiva es que sea invisible al lector, que el usuario no se detenga por las particularidades del diseño, ni se agote visualmente en el proceso de lectura.

Una tipografía bien diseñada y usada contribuye con una mejor experiencia en la lectura. “Al inicio siempre nos nubla un poco el intentar que cualquier diseño tipográfico esté cargado con toda la personalidad que le podamos inyectar, pero luego logras interiorizar que cada proyecto exige distintas soluciones que pasan por lo específico de un problema de diseño. Una de las cosas que más demanda atención al momento de diseñar fuentes para lectura inmersiva es que todo el sistema deberá funcionar como un conjunto en ritmo y sincronía”.

Dedicación exclusiva

Hasta principios de este año, el venezolano residenciado en Buenos Aires trabajó con sus maestros Rubén Fontana y Zalma Jaluff en el estudio Fontana.

La cuarentena lo alcanzó desarrollando varios proyectos con un compañero tipógrafo; Martín Sesto, entre ellos ha surgido una tipografía llamada Atlante y otra que todavía lleva por nombre Colonial, que seguramente culminará con otro nombre.

También ha venido realizando algunos encargos relacionados con el desarrollo técnico de proyectos tipográficos para Google Fonts a través de la fundidora digital Omnibus-Type con un equipo de diseñadores de varios países.

Otra de las dedicaciones que le entusiasma y gratifica es la enseñanza en la Maestría en Tipografía, pues es profesor de Diseño de Fuentes Tipográficas.

Reconoce que tiene varios intereses, “por un lado especializarme en el territorio de la tipografía que es invisible para el usuario. Al ser la tipografía digital un software, tiene una cantidad importante de detalles y de modos de hacer que están cambiando constantemente, llevar el ritmo es una motivación en sí misma”.

Igrm.

Recomendación para los amantes de la tipografía

“Para cualquier camino que quieran explorar en el mundo de la tipografía, tanto en el diseño de fuentes, programación o composición sería deseable que se vincule la teoría con la práctica, y de ser posible, aprenderlo a través de la educación formal, pues podría ser más enriquecedor. Sin embargo, cualquier motivación o inquietud que tengan debería estar fundamentado en sus propias convicciones y en el hábito de la lectura y la practica del diseño”, aconseja Yorlmar Campos.

“A mi modo de ver, creo que de alguna manera en todos los países de Latinoamérica hay un interés creciente dictado por la necesidad de diseñar con tipografía y cuando existe esa necesidad interna de diseñar con tipografías propias, se hace evidente que hay un conjunto de personas trabajando en función de ese objetivo, no sólo para la región, sino para el diseño global”, concluye entusiasmado por el desarrollo de su campo de especialidad profesional en nuestra región.

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