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Un restaurante debe ser hermoso y funcional en su justa dimensión

El arquitecto Fernando Escorcia se ha convertido en notable promotor de la cultura culinaria a través de Margarita Gastronómica.

La condición turística del estado Nueva Esparta ha originado empresas que ofrecen diferentes servicios. Entre los más notables, los restaurantes, los cuales compiten por atraer a los visitantes.

Muchos han entendido que no basta con ofrecer “buena sazón” y para ello buscan la asesoría de profesionales diversos, como los arquitectos, para el acondicionamiento de cocina y local y los diseñadores gráficos para la construcción de su identidad e imagen.

Muchos de esos profesionales son “navegados”, es decir, provenientes de tierra firme, como el caso del arquitecto Fernando Escorcia, que fue invitado en 1992 por unos amigos para ayudarlos en la construcción de un centro comercial.

A raíz de aquel trabajo se quedó, y de hecho considera que hace 30 años se convirtió en un “renacido en Margarita”, como dice el ex alcalde Manuel Antonio Narváez.

Así se crea una movida gastronómica

Fernando Escorcia estudió en la FAU-UCV y en sus primeras andanzas como profesional, trabajó en el estudio de Tiziana y Pancho Villarubio, con el que diseñó y construyó cocinas residenciales y para restaurantes.

Cuando se mudó a Margarita se asoció con una carpintería con la que continuó creando cocinas profesionales, hasta que se unió al chef vasco Carlos Martínez para abrir Tobak, que le permitió incursionar en el negocio culinario.

En aquella época también diseñó la heladería Mambo, Macchiato Café y la remodelación del Salón Guayamurí del Hotel Bellavista, desafortunadamente cerrado en la actualidad.

En aquel momento entró a la radio, donde comenzó a profesionalizar las recomendaciones gastronómicas, pues se había dado cuenta de que “a pesar de que Margarita era un icono turístico en el país, no había una guía que señalara cuáles eran los mejores sitios para comer”. Entonces creó un premio llamado “La lonchera de oro” en 2003, donde a través de mensajería de texto, el público hacía recomendaciones y votaba por los mejores lugares para comer. Con los resultados, organizaban la entrega de galardones una vez al año.

El reconocimiento generó un entusiasmo que cocinado a fuego lento, continuó creando iniciativas propulsoras de la movida gastronómica en la isla, como la revista Paladares en la que colaboró en 2009 y la edición de la lista 101 imperdibles en Margarita.

Fernando Escorcia lleva años reseñando la buena mesa margariteña.

A raíz de este trabajo continuo, en 2012 la Cámara de Turismo del estado, lo convocó junto a periodistas y otros gastrónomos locales a generar shows durante los fines de semana, que atrayeran visitantes durante la temporada baja. Ese fue el germen de Margarita Gastronómica, pues las actividades que eran esporádicas, mutaron a una programación de ferias gastronómicas de martes a viernes dedicada a los residentes de la isla.

Vale decir que el festival original generado para la Cámara de Turismo fue movido en el 2013 para octubre, con una antesala que iniciaba en febrero con actividades que recorrieron las diferentes comunidades de la isla.

Desde ese año, Fernando Escorcia se convirtió en uno de los promotores de la “movida de la cocina margariteña” responsable de la reconexión con una herencia culinaria y que además arrojó visibilidad, reconocimiento, valoración de la despensa y la cocina, así como respaldo al emprendimiento e investigaciones como la del ají margariteño como producto endémico.

Como arquitecto, Escorcia indica que está de moda el “estilo collage” en los restaurantes.
La relevancia del diseño de la cocina en un restaurante

Desde su temprano período de entrenamiento en la arquitectura, Fernando Escorcia comprendió que el “core” del diseño para los restaurantes se halla en la cocina: “Una cosa es diseñar un restaurante sin haber estado en una cocina y otra cosa es diseñarlo para que se vea bellos y se ponga de moda”, sentencia.

Considera como principio fundamental que la cocina debe ocupar al menos 30% del área del local, y que la misma debe ser altamente funcional, dando abasto a la cantidad de mesas por atender en el comedor, pues “sin cocina, no hay rentabilidad”.

El arquitecto y gastrónomo también indica que la cocina es el corazón del restaurante, pues allí “se genera el hecho gastronómico que va a disfrutar el comensal”.

La distribución del espacio y el mobiliario son vitales en un restaurante. Foto cortesía de Fernando Escorcia.
Funcionalidad y tendencias en el diseño de un restaurante

Para Escorcia, el espacio para comer en los restaurantes, debe en principio, tener una buena distribución de mesas y sillas atendiendo a la movilidad del personal de servicio y el público.

Otro aspecto vital es la ergonomía, considerada principalmente en el mobiliario, en cuanto a la comodidad de los asientos y la arquitectura de las mesas, más su disposición en el espacio.

En cuanto a tendencias en el estilo del mobiliario, dice que actualmente prevalece el “collage”, muy conveniente para Venezuela, porque implica mezclar piezas de distintos materiales, épocas y estilos. Otro “trend” es la integración verde en la ambientación, no sólo ornamental, sino funcional, a través de la instalación de paredes cubiertas con plantas de especias y aromáticas, lo cual aumenta la percepción de frescura y garantía de nutrición orgánica.

Un punto que ha adquirido mayor protagonismo en los años recientes es la iluminación, pues “si el restaurante está mal iluminado, no se pueden tomar buenas fotos para publicar en las redes sociales”.

En general el creador de Margarita Gastronómica, considera que lo principal es la funcionalidad: “un restaurante no sólo debe ser hermoso, sino funcional en su justa dimensión”.

El número 1 es el restaurante Guillermina.
Top 5 + 1 del diseño de restaurantes margariteños

Consultamos a Fernando Escorcia que nos indicara los que gracias a su “ojo de arquitecto” considera los restaurantes mejor diseñados de Margarita.

El experto en gastronomía neoespartana seleccionó cinco locales consolidados, más un “bonus”, la mayoría en Pampatar, que es testigo del despertar luego de la pandemia. He acá los seis:

1.Guillermina: Ubicado en La Asunción, es una casa vieja restaurada que alguna vez ocupó la “Bodega de Pablo”, cuyos dueños eran Pablo y Guillermina. Su exquisito interiorismo ha sido múltiples veces destacado en diferentes publicaciones, así como detalles como la vajilla inglesa mencionada en un artículo de BBC Mundo como una curiosidad.

Amaranto.

2. Amaranto: Su propietario es el arquitecto Oswaldo Páez-Pumar, quien ha unido lo que han definido como gastronomía neotropical con el arte, en un espacio multidisciplinario para los encuentros creativos.

Portarossa.

3. Portarossa: El diseño de esta pizzería enclavada en Pampatar exhibe una identidad y diseño de espacios bien calibrados. El interiorismo fue hecho por la arquitecta Leandra Castillo, quien ha generado un espacio idóneo para la dueña, Yoselin Tavares, pizzaiola certificada en Napoli.

Juana La Loca.

4. Juana La Loca: De Angel Luis Yánez, es el restaurante del hotel boutique Isabel La Católica en Pampatar, reconocido por su comida de “estilo caribeño” enmarcada en una ambientación moderna.

Arkana.

5. Arkana: Abrió hace un año en una casa remodelada en Pampatar. Sus espacios y su identidad gráfica son congruentes.

El bonus: La casa de Esther, en Pedro González. Foto cortesía de Fernando Escorcia.

6. La casa de Esther: Este es el bonus que nos ofreció Escorcia. Es el restaurante de Esther González, ganadora del premio Armando Scannone de la Academia Venezolana de Gastronomía 2018. Situado en una casona tradicional de Pedro González, es un espacio que parece una galería, pues todos los objetos que lo poblan han sido curados por la dueña, quien ha destacado por la cocina de fusión creativa margariteña.

Más info

Instagram: @margaritagastronomica
@ferescorcia
https://margaritagastronomica.blogspot.com/

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