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#MaestrosDEV: Santiago Pol se ha convertido en sinónimo de cartel

Detrás de su trayectoria como cartelista hay tesón y pasión. Ese es el legado de Santiago Pol para el diseño venezolano, por el que hacemos un breve recorrido.

Santiago Pol nació el 19 de enero de 1946 en Cardereu, España, y llegó a Venezuela con apenas 8 años de edad.

Se define como un diseñador autodidacta, puesto que su formación fue en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas en Caracas y en la Escuela Superior de Bellas Artes en París.

Haber sido obrero de artes gráficas a principios de los años sesenta le permitió conocer a fondo técnicas de reproducción como el offset, la tipografía, el linotipo y el fotolito. Luego, en la Tipografía Vargas se formó en huecograbado, mientras que la creación de afiches políticos -pues era militante de izquierda-, lo educaron en la serigrafía.

Vivió la época dorada del cinetismo en París, donde trabajó como asistente en el taller del artista Op Art Víctor Vasarely. En la capital francesa conoció a Carlos Cruz-Diez, de quien asegura haber recibido una clase magistral sobre el arte de vanguardia y los fundamentos contemporáneos de diseño.

En 1967 debió retornar abruptamente a Caracas. En el avión se dijo a sí mismo que quería dedicarse a hacer afiches, deseo que se le cumplió a los pocos meses, pues gracias al apoyo de su amigo Alirio Palacios, entró al Taller de Arte Experimental del Instituto de Cultura y Bellas Artes -INCIBA-, el antecesor de lo que fue después el CONAC y hoy en dia el Ministerio de la Cultura.

Tuvo una breve pasantía en el mundo publicitario, que señala como una amarga experiencia, “pues comprendí que las agencias de publicidad son empresas de relaciones públicas en las cuales las más de las veces poco importa la creatividad, cuando la caja registradora suena. Recuerdo que en McCann Erickson me preguntaron al mostrar mi dossier de trabajos, que si además de pasquines, yo no tenía publicidad”.

También trabajó en el diario El Nacional, donde aprendió la utilidad práctica del aerógrafo y las virtudes de la impresión contínua.

Formó parte del taller de diseño del Círculo Musical en Caracas, junto a Andrés Salazar y Oscar Vásquez. Para ese sello creó portadas de discos de acetato en formato 40×40. Mucho más adelante, en los años 80, diseñó la cubierta del álbum debut del cantante Yordano, para el sello Sonográfica y posteriormente en clave pop, el exitoso disco que contenía la canción de la telenovela Por estas calles.

Este es el catálogo de la primera exposición individual de carteles de Pol fuera de Venezuela. Cubrió afiches de 1976 a 1991

Maestría en diseño de afiches

Los años setenta del siglo XX definieron el rumbo creativo de Santiago Pol en el área del cartelismo. Desde 1970 se cuentan los afiches que ha creado principalmente para el sector cultural venezolano.

Desde la segunda mitad de esa década inició la denominada etapa de los “Objetos Imposibles”, en la que acudió a esculturas y objetos tridimensionales, incluso seres vivos, como la paloma que apareció en el cartel del “Cine por la paz del mundo” en 1982, que obtuvo el premio Paloma de Oro del Festival de Cine de Leipzig, apenas uno de los galardones que ha obtenido.

También recibió la mención honorífica en la Bienal Internacional del Cartel de Varsovia, el 1er Coral Negro al mejor afiche en el 4to Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, el tercer premio de ariches del Festival Internacional de Teatro en Expresión Ibérica de Oporto, el Merit Award Art Directors Club de Nueva York y la medalla de bronce de la 4ta Trienal de Toyama en Japón. Sus afiches forman parte de importantes colecciones como el Moma, The Israel Museum en Jerusalem, el Museo del Afiche en Polonia y en el Museo de Artes Decorativas y del Afiche en el Palacio del Louvre en Francia, además del Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz-Diez en Venezuela.

Su quehacer destacado como cartelista lo ha llevado a ser jurado en las bienales de México, Bolivia, República Checa y Estados Unidos, así como también la oportunidad de ser invitado como conferencista en eventos internacionales de diseño.

Pol indica que generalmente usa colores puros: primarios, secundarios y terciarios sin porcentajes de negro. “El negro en mis carteles sólo lo uso en casos muy puntuales… Siempre hago mis armonías cromáticas con los colores que me gustan, jamás combino colores que no me agraden”.

Un afiche político de la etapa de los Objetos Imposibles de 1989 y otro para el cine contemporáneo mexicano en 1992
La faceta menos conocida

La cara menos conocida  de Santiago Pol es su trabajo en el mundo marcario. Ha sido el creador del logo del CNE, Lotería de Caracas, Dirección de Cultura de la UCV, Orfeón Universitario de la UCV, Alcaldía de Barinas y Misión Sucre, entre otros.

También generó el plano del Metro de Caracas, en sus inicios, en 1982. Un plano pensado racionalmente, siguiendo el exitoso esquema creado por Harry Beck para el subterráneo londinense en los años treinta.

Su relación con el Metro de Caracas fue más allá, porque expuso con frecuencia en las aficheras que están instaladas en los andenes del sistema de transporte, una situación muy particular, pues Venezuela no tiene una tradición de carteles colocados en los muros de sus calles. Para Pol, “Un cartel es una cátedra visual en la vía pública”, pero también lo define como “un coñazo en el ojo que debe dejar un hematoma en el cerebro”. Tal debe ser su impacto.

Pequeños folletos de individuales: en Gavedi en el 2011 y en el Museo de Arte Valencia en 2014
La esencia docente

Pol ha ejercido la docencia en paralelo al diseño, lo que le ha permitido la práctica directa entre la teoria y la práctica con sus alumnos.

Fue profesor en el Instituto de Diseño Neumann-Ince desde los años setenta y a principios del siglo XXI fundó en San Felipe, la carrera Diseño Integral en la Universidad Experimental de Yaracuy -UNEY-, además de su constante preocupación por ofrecer charlas y aportes a instituciones educativas, como los 7 murales efímeros que concibió para celebrar los 60 años de la UCAB.

Santiago Pol participó junto a Gerd Leufert, Nedo M.F. y Alvaro Sotillo en “La nueva estampilla venezolana” a finales de los años 70 del siglo pasado. Sello postal alusivo al “X Aniversario de la Declaración de Bogotá”.

Del formato grande, al formato mínimo

El proyecto de La Nueva Estampilla Venezolana formó parte de un momento luminoso en el país y de vanguardia en Latinoamérica, porque reflejó nuestra prosperidad y nuestros “sueños de modernidad”.

En ese momento se mostró sin ambages la vinculación de la cultura con un ámbito de los servicios públicos, como es el postal, siendo la cultura el catalizador que permitió expresar nuestra identidad en imágenes a microescala.

Y fue el diseño gráfico el que logró desarrollar el lenguaje apropiado, a través del quehacer de cuatro reconocidos creativos: el más experimentado era Gerd Leufert, que en aquel momento ya contaba con sesenta años de edad, mientras que Nedo Mion Ferrario tenía cuarenta y ocho y los jóvenes Santiago Pol y Alvaro Sotillo apenas alcanzaban los veintiocho años.

A juicio de Pol, “el aporte que nosotros logramos para el diseño venezolano fue el haber modernizado el diseño filatélico. Para un cartelista diseñar estampillas es una tarea que supone reinterpretar el espacio, pero yo tenía una ventaja, desde hace muchos años había comenzado mi proceso creador dibujando bocetos miniatura a veces hasta más pequeños que un sello postal, y esto lo hacía porque puedo tener muchas ideas en poco espacio y tiempo y porque un afiche visto a gran distancia en el espacio urbano, es una estampilla”.

“Paseo por el Olfato Visual de Santiago Pol” fue llevado en 2002 a la V Feria Internacional del Libro de Santo Domingo
La segunda vez, rechazado

En 2001 recibió el Premio Nacional de Cultura en la mención de artes plásticas porque no existía una categoría especializada en diseño. En 2005 fue seleccionado para representar a Venezuela en la Bienal de Venezuela, lo cual a su juicio, “dignificó el diseño de los venezolanos al confrontarnos con el arte puro del mundo”.

Como curiosidad destacamos que en 2019, el “gobierno bolivariano de Venezuela” creó el rubro “diseño” para el Premio Nacional de Cultura, otorgándoselo nuevamente a Pol, quien en esta oportunidad declinó.

En la web barcelonesa El periodico.com, reseñaron el hecho de la siguiente manera: “Enterado del premio, y deseoso de marcar distancias con el régimen de Maduro, Pol envió una carta al diario El Nacional. Un mensaje redactado en forma de manifiesto que decía lo siguiente: ‘Como diseñador, como artista, como docente y como ser humano estoy totalmente en contra de este régimen de terror que se ha dado a la tarea de destruir sistemáticamente a Venezuela. Por esta razón y muchas otras rechazo el Premio Nacional de Cultura 2016-2018 en Diseño, el cual, según los otorgantes del mismo, resume mi trayectoria de 50 años de oficio’.

Este “laurel” lo toma por sorpresa fuera de Venezuela, pues en 2018 Santiago Pol realizó su propio viaje a la semilla retornando a la tierra que le vió nacer en Cataluña, España, donde actualmente reside y se dedica a su arte.

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