Ilustración

José Luís Couto fue impulsado por el rock al mundo de la ilustración

Portadas de discos de heavy metal fueron fundamentales para que el dibujante, con 44 años en Venezuela, decidiera tomar el diseño como su carrera profesional.

Por Jhonson Franco.

Ser aficionado a un estilo de música puede llevar a querer tomar un instrumento para toda la vida, no necesariamente una guitarra, batería o micrófono. Los instrumentos elegidos pueden ser un lápiz y un papel, como lo hizo José Luis Couto.

Si bien, desde niño Couto andaba con un lápiz y un papel en su natal Uruguay, encontrarse con las ilustraciones de Rick Griffin para la banda de rock Grateful Dead marcaron su camino.

“Al ver los trabajos para Grateful Dead y los cómics de Rick Griffin decidí ser ilustrador. Quería hacer portadas de discos, cómics y cosas que tuvieran ese halo de libertad, ese color. Es la vida que quería construirme”, explica el creativo.

“La música y su contexto me llegó a los 14 años, edad en la que una persona conoce algo y le signa de por vida, en mi caso fue el rock y todo el arte que lo vinculaba”.

La pintura: primer “canto”

La Escuela Nacional de Bellas Artes en Montevideo estaba cerrada en los años 70 por la dictadura establecida en Uruguay entre 1973 y 1985, por lo que José Luís estudió en un taller a cargo de Félix Antonio Bernasconi. “Eran talleres casi secretos. Cuando menos te hicieras notar, había más posibilidades de pasar desapercibido y que el taller siguiera abierto”.

“Estudié sin un pensum. El método de taller es distinto al de la escuela de bellas artes, de academia; es más libre”.
Couto explica que “la pintura era la única forma de estudiar el color en Montevideo en los años 70. El uso del color hay que hacerlo con responsabilidad. Es una profesión. Ese oficio lo encontré estudiando, pintando sobre un lienzo, que de alguna forma sueñas que puede ser la portada de un disco. Estudié pintura para usar ese conocimiento en la ilustración. Lo tenía muy claro.”

A la escena en Caracas

En 1978, con 18 años de edad, José Luís huye de la dictadura uruguaya y llega a Venezuela. “En Caracas decido dedicarme plenamente al diseño y la ilustración. Comencé a hacer ilustraciones profesionales en el año 79”.

Iniciar el “tour” con la ilustración no fue sencillo, “no había estudiado diseño y no tenía idea de cómo se diseñaba. Trabajé en imprentas, fotolitos y aprendí a hacer cosas para escalar en el oficio. Un día pedí la oportunidad de ilustrar algo y salió bien. Así llegaron más oportunidades”, dice Couto.

“De esa primera etapa recuerdo un trabajo para el guitarrista Alirio Díaz en el año 79. Hice una propuesta, gustó y me encargué de la producción del diseño del disco”.

Ahora el dibujante tiene cuatro décadas de experiencia y trabajos en publicidad, afiches, libros, historietas, revistas, periódicos y, por su puesto, discos, que siguen siendo especiales.

“De los últimos 20 años mi trabajo preferido fue para Provea, con la portada del disco Metal por tus Derechos. Hacer portadas de discos es lo que más me gusta, al igual que hacer cómics”, asegura Couto, ilustrador del libro: Gallegos. Hombre de una sola calle, también de Provea.

El mensaje es lo importante

El diseño ha tenido sus variantes en la forma de comunicar desde que José Luís se inició en el área. Para adaptarse, “es fácil, no me adapto. Así de sencillo. Uno debe hacer lo que considera correcto del modo que lo considera correcto. Cada individuo tiene sus propias respuestas a temas que le resultan vitales”.

Respecto a la tecnología en favor del diseño, Couto la ve “como un medio. La pauta no la impone la tecnología, no es algo que influye directamente en la ilustración. La tecnología está al servicio del concepto del creativo y la técnica del ilustrador. Las máquinas solo aceleran el tiempo: lo que antes se hacía en un mes ahora se hace en cuatro días”.

Las ganas de crear del muchacho que se inspiró en las portadas de rock siguen vigentes. “Siempre tengo un motivo para hacer algo. Uno se involucra en un proyecto o tienes una idea y todos los elementos que van a componer la idea llegan con el lápiz en la mano o en la mesa de trabajo”.

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