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Jamila Briceño pasó del diseño de cocinas a diseñar recetas

Desde hace 10 años, colgó los hábitos de la arquitectura para ponerse definitivamente el delantal de cocinera. También destaca como bloguera con Saber y Comer.

La relación de Jamila Briceño con la gastronomía se remonta a su niñez. La conexión masculina fue por medio de su padre, un sibarita que la llevaba a comer a los mejores restaurantes de Caracas de los años 80 y que cocinaba recetas internacionales guiado por libros.
La conexión femenina se incubó en la mesa familiar de las casas de sus abuelas. Una en Caracas y la otra en San Antonio de Los Altos, con tipologías culinarias y acercamientos diferentes, según nos cuenta.

Recuerda Jamila, creadora del blog Saber y Comer: “papá se sentaba a leer Mi Cocina, el libro rojo de Armando Scannone y lo desafiaba. Conversaba con él a través de las recetas”.

Creadora de la “Torta Jamila”.

Jamila Briceño se graduó de arquitecta en la Universidad José María Vargas. No obstante, mientras estudiaba, tomó la decisión de aprender a cocinar haciendo pasantías ad honorem en restaurantes, a escondidas de su familia.

“Como los horarios para estudiar arquitectura suelen ser extendidos, en secreto conseguí una pasantía en Samui, el primer restaurant tailandés de Caracas, que fue abierto por Jean Paul Coupal en Los Palos Grandes. El restaurante, por cierto, lo diseñó el arquitecto Fernando Lugo, mi tutor”.

Esa fue la primera vez que trabajó en una cocina. Luego, pasó a hacer otra pasantía con Edgar Leal en el Ara del Centro Lido, “Leal es el hombre más noble en el área de la cocina. Con él aprendí que se pueden aplicar los tres principios de la arquitectura en la preparación de un plato: estructura, forma y espacio”.

La diferencia, resalta, es que mientras que un platillo es devorado en minutos, un edificio perdura años.

El Gazebo fue reflejo de la Caracas Sibarita. Su chef publicó libros con recetas de la Nouvelle Cuisine.
“Diseñé muchas cocinas”

Cuando obtuvo el título se alejó de los fogones, pues de ella se esperaba que ejerciera la arquitectura.

Entonces se sumergió en una etapa de diseño arquitectónico, durante el cual participó en proyectos de restaurantes y creó muchas cocinas residenciales, de hecho, dice que perdió la cuenta de cuántas fueron.

Una de las que recuerda con cariño es la de la dueña del Palacio del Blumer, “una cocina inmensa, de 100 metros cuadrados. La señora Gómez me dijo que me pusiera de acuerdo sobre cómo debía ser, con sus cocineras, colombianas todas, que fueron las que mandaron. Así se logró diseñar una cocina con mucho sentido”.

Jamila Briceño dice que sus cocinas han sido diseñadas con el criterio de una cocinera que hace un balance de lo trendy con el uso que se le vs a dar al espacio. “En mis acercamientos con los clientes, siempre les decía que provengo de una mesa familiar y por lo tanto, es importante para mí saber para qué van a utilizar la cocina”, considera.

En las recetas de Jamila, están presentes los principios de la arquitectura.
Colgar los hábitos de la arquitectura, ponerse el delantal

Hace 10 años Jamila Briceño se retiró de la arquitectura, “pero ella no se retiró de mi”, reconoce y añade riendo que “le di un anexo”.

Durante esta última década se ha dedicado a cocinar y a promover la gastronomía por medio del blog Saber y Comer.

Inició transcribiendo recetas que tenía anotadas en un cuaderno. Entre las mismas, una torta de zanahoria a la que le agregó plátano frito que había quedado del almuerzo y bocadillos de guayaba.

Jean Paul Coupal la llamó por ese postre para prepararlo en el café Arábica y en su restauran Doc. Ella no lo podía creer y al final Coupal le dijo que le iba a dar visibilidad etiquetándola como #TortaJamila. “Esta anécdota también me indicó que el blog lo leían”, dice.

Si bien Jamila ya no diseña cocinas, sí diseña recetas considerando cómo van a ser presentadas, lo cual resulta de lo que denomina “procesos creativos circulares, donde crea con criterio arquitectónico la estructura y con la lógica culinaria el sabor, a través de la conjunción de ingredientes”.

El Ara original dirigido por el chef Edgar Leal es recordado por Briceño como referencia de diseño.
Antecedentes del buen diseño en la restauración

Formulamos a la arquitecta y cocinera la misma pregunta que a Fernando Escorcia sobre los mejores diseños de restaurantes, y su respuesta nos sorprendió, pues se remontó a tres antecedentes en Caracas. Todos, desaparecidos.

Briceño mencionó el ya legendario restaurante El Gazebo, considerado el primer restaurante de estilo “nouvelle cuisine” en Caracas, para ella, “el epítome del restaurant de mantel blanco”. Las crónicas señalan que El Gazebo abrió en 1971 y destacaba tanto por su menú, como por el exquisito diseño de su comedor y la esmerada atención.

Adicionalmente, Jamila Briceño mencionó al desaparecido Samui, cuya cocina era un laboratorio y Ara, que extendía el diseño hasta sus platos.

Santo Bokado es definido por Briceño como grandilocuente.
Los mejores interiorismos actuales

Lo siguientes son los restaurantes de Caracas que Jamila Briceño con criterio arquitectónico, considera bien diseñados:

1- Santo Bokado: es bastante esnob, pero aún así, su propuesta gastronómica y estilo del lugar se acoplan perfectamente. El ángel tallado te dice de antemano a qué vas. Su estilo en general es grandilocuente.

Alto, diseño impecable.

2- Alto: es el extremo opuesto, un laboratorio gastronómico, cuyo concepto de interiorismo gira alrededor del árbol de caucho que domina el patio, cuya presencia se extiende al interiorismo con el uso de materiales nobles y la paleta de colores. Su cocina abierta, que se deja ver a través de un vidrio, “muestra el pensamiento culinario” al comensal. “Todos sus elementos concuerdan, no tiene desperdicio”; sentencia la especialista consultada.

Das Pastellhaus, un diseño adaptado al entorno.

3- Das Pastellhaus: aunque les sorprenda la mención de esta pizzería, Briceño afirma que es notable cómo el local se adapta hermosamente a una esquina del casco central de El Hatillo. “Es tan respetuoso con el entorno en el que está enclavado, que se convirtió en un aporte”.

Al igual que Alto, el diseño de Moreno es de Alejandro Barrios con diseño gráfico de Anita Reyna.

4- Moreno: considera el restaurante dirigido por el chef Víctor Moreno como una excelente referencia de concordancia entre la oferta gastronómica de cocina venezolana y su diseño interior.

5- La casa de Armando Scannone: esta es una sorprendente selección, pues no se trata de un espacio comercial, sino de una residencia privada. Jamila Briceño ha estado en ella y considera que “la casa de don Armando posee un despliegue arquitectónico muy alineado con la gastronomía caraqueña y con lo que él propone”. Destaca también el mobiliario diseñado por Charles Eames, la mesa redonda con centro de cerámica de Saarinen y una cocina austera en fórmica blanca y seis batidoras Kitchen Aid.

La casa y la cocina de Scannone, una referencia de la arquitectura para el buen comer.

Así cerramos esta conversación con esta mujer apasionada por la cocina, que se mantiene muy activa en redes sociales y con el blog Saber y Comer, en el que continúa compartiendo recetas, reseñas de eventos gastronómicos y venta en línea de algunos productos preparados por ella.

Más info

https://saberycomer.com/
@saberycomer

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