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Iván Nava: “Estudié comunicación visual para casarla con la fotografía”

Es fotógrafo comercial especializado en automóviles. Vivió 12 años en los Estados Unidos y ha regresado para aplicar en el país su experiencia y know how.

Serie: Diseñadores con cámara en mano.

“Me gustan los carros desde que era chiquito. Por eso diría que mi pasión comenzó cuando tenía cinco años. Mi mamá siempre sabía qué regalame, pues mis juguetes eran Hot Wheels y carritos a control remoto”.

No es frecuente conocer a alguien con una vocación tan precoz. Pues, Iván Nava asegura que desde pequeño sabía qué quería hacer, y lo ha logrado a fuerza de tesón.

A los 15 años comenzó a trabajar como fotógrafo. Por supuesto que entre sus sujetos favoritos estaban los autos.

Eran los tiempos de las primeras páginas web especializadas en nuestro país, fenómeno que nuestro medios de comunicación tradicionales llamaron “la fiebre de las punto.com”. Surgieron iniciativas como fastauto.net, y más tarde lospiques.com, que organizaba eventos en los autódromos de San Carlos y Turagua. Iván, por supuesto, se involucró como fotógrafo.

Sus imágenes publicadas en “Los Piques” llamaron la atención y lo contrataron como fotógrafo exclusivo del Tunning Show que se escenificaba en El Poliedro. Este evento creció a tal magnitud, que sus productores lo enviaron a los Estados Unidos para que se mantuviera actualizado en ferias especializadas del rubro. Fue el delegado por dos poderosas razones: es ciudadano americano por nacimiento y habla fluidamente el inglés.

Tecnología y composición de la imagen

Al principio escribimos que Iván Nava deliró desde niño por la fotografía y los automóviles, pero no siempre las personas siguen de buenas a primeras sus instintos, ni su vocación. Ese fue su caso.

Cuando llegó el momento de ingresar a la universidad, Iván se decantó por la ingeniería de sistemas, porque también se considera afín con la tecnología. Al ir avanzando los semestres, se iba dando cuenta, que la carrera no lo satisfacía.

Al llegar al octavo semestre, decidió claudicar, para desesperación de su madre, quien no entendía las razones.

“En la práctica seguía trabajando como fotógrafo y como en Venezuela no se estudia profesionalmente la fotografía, no sabía qué hacer, aunque ya me había dado cuenta que las computadora eran mi medio de expresión, pero no desde el punto de vista matemático, sino artístico”, nos cuenta.

Entonces, por casualidad, un amigo con el que jugaba Counter Strike le recomendó estudiar diseño gráfico en el Centro de Diseño Digital (Cdd).

Asistió a la entrevista con el director administrativo del Cdd, y luego pasó al examen de exploración que se realizaban los sábados. “Cuando entré a las instalaciones de la escuela, me gustó lo que vi y en seguida entendí de qué trataba. Entonces pensé que si algo me iba a ayudar con la fotografía, iba a ser el diseño gráfico”.

Ya en la carrera, destacó en todas las asignaturas. “El diseño me enseñó cosas que un fotógrafo no suele tener en su formación, como color, figura-fondo, Gestalt y composición. Estos conocimientos me han dado ventaja sobre otros fotógrafos comerciales. Entonces me di cuenta de que estudié comunicación visual para casarla con la fotografía”.

En pos del Sueño

En 2007, ya con título en mano, Iván se fue a vivir a los Estados Unidos. Como muchos migrantes jóvenes, se fue para obtener los logros profesionales que había soñado, que no podía cumplir en el ya complejo panorama venezolano.

Señala que el comenzar “de cero” fue todo un reto, pues el tenía escrito entre ceja y ceja que iba a trabajar como fotógrafo de automóviles.

Para lograr la meta, delineó su estrategia: postular en premios internacionales de fotografía, lo que hizo con fruición entre 2009 y 2012. El esfuerzo rindió frutos, pues ganó premios y menciones que le permitieron ir subiendo peldaños.

Considera que la “gran oportunidad” llegó con la compañía de Corea del Sur Kia Global, que abrió una competencia para buscar fotógrafo para su más reciente modelo de automóvil. Lo que hacía más apetecible la convocatoria era que la locación era en París. Iván obtuvo el premio, que incluía pasaje y estadía para dos personas en la ciudad luz. El decidió invitar a su mamá para que lo acompañara a tan peculiar viaje de trabajo.

La marca coreana quedó muy contenta y llamó nuevamente a Iván para subsiguientes encargos.

Algo similar pasó con un concurso online para fotógrafos de Land Rover. Nuevamente Iván Nava ganó el trabajo, pero en esa oportunidad le mandaron la camioneta de lujo de Inglaterra a Miami, que era donde residía, para fotografiarla: “Era la primera camioneta de ese modelo en los Estados Unidos, por lo que cuando la manejaba, llamaba la atención en la calle”, recuerda riendo.

(Algunos secretos) Para fotografiar autos

Las sesiones fotográficas para Kia y Land Rover le abrieron generosamente las puertas de la industria, uniendo sus dos pasiones en un solo trabajo, pues comenzaron a llegarle encargos para los grandes, como Mercedes Benz, Audi, Porsche, Ferrari, Lamborghini y también lo contrataban concesionarias en Florida.

Iván Nava expresa que la principal diferencia entre fotografiar un automóvil y una persona son las dimensiones. “Para un carro necesito un estudio gigante y mucha más luz”, indica.

Su proceso creativo inicia por el estudio del “modelo” que captará con el lente, aunque señala que “hay ángulos que son clásicos, que siempre van bien”.

También nos obsequia un truco: “Seguramente habrás notado que en las fotografías de autos, el piso siempre está mojado. Pues, esto realza las líneas del carro”.

Igualmente, esa situación vuelve más delicado los encuadres. “El carro debe estar impoluto, pues la pintura refleja mucho. De alguna manera, fotografiar un carro es como fotografiar una joya”, concluye.

El plus de Iván Nava está en la post producción, pues como diseñador gráfico, también posee conocimientos muy avanzados de Photoshop, con los que logra acabados que han sorprendido a sus clientes, quienes suelen preguntarle… “¿cómo lo hiciste?”.

Retorno para aportar al país

Hace meses atrás fue sorprendente recibir una llamada de Iván Nava anunciando que estaba en Venezuela y que vino para quedarse definitivamente.

Al respecto dice: “Mi meta es traer mi portafolio y experiencia en la dirección de fotografía obtenida en Estados nidos a los clientes del país, ante el vacío que existe actualmente en la fotografía publicitaria, pues los profesionales que destacan en el área murieron o se fueron”.

A Nava lo avala el “know how” adquirido con marcas poderosas, lo cual lo hace recordar un consejo de su profesor Omar Ponce de León en el Cdd: “Una cosa es tener talento y otra tener experiencia”. Lo primero ya lo da por sentado, lo segundo, es su gran propuesta diferencial.

Si bien resaltamos su especialidad en el área automotriz, Iván Nava también trae amplia experticia en la fotografía para la gastronomía y la arquitectura.

Más info

@ivannavaphoto

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