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Un empaque que rompe con la tradición de las harinas en Venezuela

Harinana resalta en las estanterías comerciales como propuesta alimenticia, pero también por su identidad gráfica y presentación distintiva e innovadora.

Claro que sí, destaca en el anaquel por el formato de su presentación y por su elegancia gráfica.

Los venezolanos estamos acostumbrados a las harinas empaquetadas en bolsa de plástico o de celofán y Harinana rompe con esa tradición, pues se presenta en el envase de cartón con tapa foil para proteger el producto.

Uno de los socios fundadores de Harinana, Otmaro Silva, se adjudica la idea: “Siempre he considerado que el anaquel es como una valla, por lo que consideré que el empaque debía ser diferente y llamativo. Elegimos el mismo envase de los helados de un litro, de hecho, lo fabrica el mismo proveedor”.

Una marca natural

Harinana es una harina de cambur verde, cien por ciento natural que se fabrica en Boconó, estado Trujillo. No contiene aditivos ni colorantes, de hecho, no tiene muchos ingredientes, explica Otmaro Silva.

Por ser un ingrediente alto en almidón y libre de gluten, es consumible en cualquier momento y se adapta a diferentes tipo de dietas, entre ellas, la de los celíacos.

El naming surgió de la consultoría realizada por Cristina Armand, de la que resultó un nombre que fusiona las palabras “harina” y “banana”, que es el nombre del ingrediente predominante, puesto que “cambur” es un venezolanismo.

De las recomendaciones de Armand también surgió el nombre de la empresa, que es “Alimentos Arawak”, en la que se manifiesta el arraigo a nuestra tierra al tomar la denominación de la etnia de los Arahuacos.

El icono

Su marca está representada por el icono de un mono comiendo cambur, bastante sencilla. La misma fue creada por la diseñadora gráfica egresada del Centro de Diseño Digital, Isabel González, quien se ha especializado en branding.

González señala que el requerimiento fue “un logo que mostrara lo orgánico y natural. Sencillo, sin muchos colores”. También es notable la sencillez de la tipografía seleccionada para la marca.

Increíblemente, la economía cromática y el predominio del blanco, han sido los factores que hacen que la marca Harinana resalte, pues apela con éxito a la máxima funcionalista del “menos es más”.

El empaque fue un reto

La diseñadora Valentina Llorente fue quien diseñó la imagen y empaque de Harinana que conocemos.

Ella relata que cuando Otmaro Silva y Oscar Quintero la contactaron, “estuvimos completamente alineados desde un principio. Nuestro objetivo fue crear un producto diferente, pues no queríamos la típica bolsa de cualquier harina, ni nada muy recargado visualmente que llamara la atención por la cantidad de elementos. Queríamos algo innovador y premium, hecho en Venezuela”.

Al analizar las diferentes presentaciones de harina que existen en el país se dieron cuenta que las bolsas corren riesgo al ser apiladas y que sus imágenes se pierden entre los numerosos productos de los anaqueles.

“Independientemente de la calidad de las diferentes marcas, concluimos que la mayoría de los empaques carecen de practicidad, porque al momento de abrirlos ocurre una de estas dos cosas: el producto se esparce porque no sabemos cómo ó con que cerrarlo, ó lo pasamos a otro envase y nos olvidamos de la marca. Entonces, decidimos cambiar el statu quo de un empaque muy reconocible por todos los enezolanos no sólo por su practicidad y efectividad, sino también porque al encontrar este envase fuera del área de congelados lograríamos, sin duda alguna, la diferenciación del producto”.

Además Llorente indica que en consonancia con la filosofía de Alimentos Arawak de desarrollar productos 100% naturales, “el empaque se hizo de cartón reciclable con un sistema de cierre que resguarda la harina sin comprometer su durabilidad, manteniéndola siempre fresca y lista para consumir. Y desde un punto de vista estratégico a nivel de marketing, al exhibirse erguido en el anaquel, nos aseguramos que la marca esté siempre visible para fortalecer la identidad visual y el vínculo emocional con los consumidores”.

En cuanto a la imagen gráfica del empaque de Harinana, la diseñadora afirma que parte de un diseño minimalista que permite que el contenido destaque y sea el centro de atención. “Es limpia, y como diríamos los venezolanos, va directo al grano. Esto es lo que lo hace un producto visualmente atractivo porque tiende a tener un efecto calmante que obliga a la mente a centrarse en lo básico: en la marca y contenido”.

Uno de los retos en cuanto a diseño nos fue revelado por Otmaro Silva: Harinana no exhibe una etiqueta cuadrada, sino una calcomanía que gira en torno al vaso. Esta decisión requirió mucho detalle, por la dificultad que ofrece la forma del envase que se estrecha hacia la base.

Valentina Llorente describe en qué consiste la complejidad del caso: “decidimos imprimir la gráfica en una calcomanía que se pega manualmente al envase no sólo para tener un mejor acabado, sino también para tener la flexibilidad para cambiar el contenido de la etiqueta, ya que como parte de la misión de Harinana es educar a la comunidad sobre los beneficios y usos de este nuevo producto, la interacción constante del empaque con sus consumidores fue parte del reto en el desarrollo de esta bella marca”.

En pocas palabras, la diseñadora resume su visión profesional: “Mi interés en ‘premiumizar’ marcas empezó cuando entendí la importancia de la interacción entre la imagen y las sociedades ya que a través del diseño no sólo podemos embellecer los espacios donde vivimos sino también crear valor agregado y vínculos emocionales… Y Harinana, tiene de los tres”.

Lo que viene

“Nuestra línea inicial fue sólo para cambur, pero ahora se amplían a 5 harinas para el retail”, indica Otmaro Silva, quien especifica que las mismas serán de yuca, apio, remolacha, yuca y papa.

Segùn Silva, van a diferenciar los empaques según el tipo de harina a través del uso del color. Las nuevas presentaciones, que están en preparación, respetarán el estilo de la Harinana original. Las adaptaciones las está realizando Sharon Luy, diseñadora in house de la compañía.

Desde que Harinana nació en el año 2015, sus creadores pensaron en la exportación. En la actualidad avanzan en ese sentido, pues quieren internacionalizar sus productos.

Por ello, concibieron desde el principio una marca premium, con identificador gráfico y empaque diferente y de buen gusto. Si bien, tenían idea sobre lo que querían hacer, se dejaron orientar por profesionales del diseño para obtener resultados óptimos. Un buen ejemplo para los emprendedores y empresarios venezolanos.

Más info:

@alimentosarawak

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