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Respuestas del diseño de productos para el mundo después de Covid-19

¿El diseño industrial estará al mando de la nueva normalidad? ¿De qué normalidad estamos hablando? Algunos diseños ya están mostrando el futuro próximo.
Por José Ignacio Sánchez

Si existe o existirá un nuevo concepto de vida, si la situación actual hace que los humanos lleguemos a consumir de una forma más sustentable y más consciente, probablemente tengamos un futuro mejor diseñado del que tenemos ahora.

Frente al escenario actual de un mundo enlazado a través de redes invisibles que conectan a las personas, el diseño ha tenido que buscar metodologías como el design thinking. Procesos de producción, sistemas tradicionales y estables, han tenido que desmontarse en cuestión de semanas y pocos meses, según ha evidenciado la pandemia mundial.

Es evidente que en algunos casos, pierde sentido continuar produciendo bajo un sistema linear centralizado. Este no solo afecta la agilidad en que los productos llegan a sus usuarios en lo que a línea de producción se refiere, sino también afecta algunas dimensiones del diseño industrial como la semántica y la estética del formato de los productos.

Asimismo, a diferencia de los productos inmóviles, nos hemos acostumbrados a interactuar con artefactos que fueron diseñados en grandes polos como Estados Unidos, Alemania,Italia, Japón o Dinamarca. Dejamos por fuera o simplemente obviamos que vivimos en un mundo pluricultural, en el que un objeto puede tener distintos significados dependiendo de la región en el que estemos.

A medida de que el sistema de producción avanza, las regiones de producción son más limitadas, de la misma forma en que aumentan de forma proporcionalmente invertida factores tan importantes como la huella de carbono del producto. El sistema nos ha acostumbrado a consumir en un modelo en el que solo funciona la producción en masa, siempre y cuando sea centralizada.

Frente a la presente disyuntiva, junto con el cambio de percepción de sistemas y métodos de producción, surgen proyectos alternativos. Asimismo, el coronavirus ha servido de catalizador para la agilización del consumo de estos productos. El mundo ha dejado de ser físicamente global para pasar a ser extremadamente digital e interconectado a través de redes virtuales. Esto significa que, hablando de métodos de producción, nos conviene más que los archivos de los diseños viajen y sean producidos en máquinas de fabricación digital como impresoras 3D, cortadoras láser, Router CNC, entre otros.

A continuación, se enumera una serie de productos y sistemas que podrán ayudar a configurar un mundo más sustentable contribuyendo a la producción local.

Fuente: https://grimworkshop.com/
Transformar botellas en cuerdas

El siguiente es un estudio de caso en el que se crean productos con la función de desmaterializar otros productos aplicando técnicas como el upcycling, llamado Pocket Sized Plastic Bottle Rope Maker, la propuesta por Grim Workshop, un emprendimiento de Texas, propone transformar botellas pets en “cuerdas” suficientemente resistentes para remolcar un tractor.

Fuente: Kickstarter.
Disminuyendo la huella de carbono

Este es un excelente caso de cómo pueden ser formateados artefactos y sistemas a través de una red distribuida, pues se trata de la iniciativa de Bottle Farm, un sistema de reaprovechamiento de botellas PET, junto con el auxilio de componentes fabricados con impresoras 3d. Es decir: producción local. 

Al mismo tiempo puede ser adaptable a la necesidad del consumidor, pues lleva un diseño flexible en su función y el significado, lo que lo hace escalable y sustentable en cualquier parte del mundo. 

De la misma forma, el producto incentiva la agricultura local, lo que hace que la huella de carbono respecto al consumo de alimento disminuya drásticamente. Según los diseñadores del proyecto, su producto evita transporte y embalajes a lo largo del proceso de consumo de los alimentos. 

Fuente: https://distributeddesign.eu/
Imprime tu ciudad

Esta propuesta es del estudio de diseño The New Raw Studio con su proyecto “Print your city & Zero Waste Lab.” El objetivo es crear mobiliario urbano impreso en 3D a partir de residuos plásticos de la propia ciudad, adaptándose a técnicas nuevas de producción y al mismo tiempo, transformando un desecho de consumo rápido a un proyecto de años de durabilidad.

Fuente: https://distributeddesign.eu/
Lámpara con materiales simples

Esta lámpara diseñada por Ewan Alston de Londres propone materiales simples y locales como una liga, un “palo”, algunos tornillos y tuercas que junto con mecanismo impresos en 3D interpretando la modularidad como un sistema de adaptación a distintas necesidades. Puede ser re-diseñada y fabricada localmente.

Fuente: @constructurag9
Anti Covid-19 y ecológico

No podíamos cerrar sin mencionar un ejemplo local, como lo es el lavamano portátil SaniMovil, un diseño hecho con materiales simples que es ecológico, porque se fabrica con toneles metálicos reciclados, a los que se le adapta un lavamanos, y hasta el portarollo de papel para el secado..

Permite reciclar el agua utilizada para lavar las manos en un depósito inferior. Ese líquido se puede reusar para el riego de plantas.

Esta es una solución replicable que fue creada por Constructura G-9 en estos tiempos de Coronavirus como un lavamanos portátil sencillo, una solución a la promoción de la higiene constante para evitar el contagio.

Fuente: @constructurag9

Para cerrar…

Definir o establecer reglas, principalmente de diseño, a partir de un futuro que desconocemos es una tarea prácticamente imposible.

Al no conseguir el control de al menos una de las variantes ya resulta un trabajo anti metodológico. Lo que sí sabemos es que estamos frente a una entropía en todas las dimensiones, y esta desorganización va a tener que ser puesta a funcionar nuevamente. Es ahí donde entra en juego el papel del diseñador, donde tendrá que argumentar para comenzar a utilizar metodologías flexibles en sus métodos para usar la crisis para el bien de la humanidad.

José Ignacio Sánchez es Diseñador industrial egresado del Instituto de Diseño Caracas. En Venezuela trabajó para la creación del proyecto “EDU3D” y el laboratorio “Caracas3D” para llevar la manufactura aditiva a unidades educativas. Actualmente investiga los procedimientos y metodologías para aumentar la percepción del producto dentro de los laboratorios abiertos como los FabLabs y makerspaces en distintas partes de Brasil, adicionalmente facilita la transformación tecnológica dentro de la educación y las industrias más importantes a través de la fabricación digital. Es maestrante en Diseño, línea de investigación en Tecnología y Ergonomía en la Universidad Federal de Pernambuco. Creó el Proyecto Arepa, para configurar conexiones culturales a través del emprendimiento, tecnología, deporte y diseño entre los inmigrantes venezolanos en Recife y sus familiares alrededor del mundo.

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