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El diseño para la infancia, una de las motivaciones de Adriana Correa

La arquitecta ofrece una panorámica de su trabajo e intereses creativos, que la hacen sentir más como un ser polivalente que como una especialista en un sector.

En el año 2002, la arquitecta Adriana Correa se mudó a Roma, donde halló el amor, pues se casó con un italiano con quien fundó su hermosa familia. En la ciudad eterna también consiguió oportunidades profesionales en diferentes áreas creativas. Lo interesante es que en todas se ha sentido a gusto.

Se graduó en la Universidad Simón Bolivar en el año 1996 y cursó dos postgrados: el Master in Architecture II de la Syracuse University en Florencia (1999) y la Maestría en Storia dell’Architettura en la Università di Roma Tre, en 2003.

La arquitectura es el eje principal del trabajo de Adriana Correa, quien laboró en varias oficinas de arquitectura en Caracas antes de irse definitivamente para Italia, donde fundó DZ4 Studio junto a su esposo, Luigi Martinelli, que también es arquitecto.

Correa dice que en sus proyectos, DZ4 Studio siempre contempla el diseño de todo el mobiliario fijo de un espacio arquitectónico interior, como bibliotecas, closets, gabinete y estanterías para el salón de la casa, el baño o la cocina, y también se encargan del diseño de iluminación.

Mucho más allá de la arquitectura, Adriana ha desarrollado productos para niños, un interés vinculado al hecho de ser mamá. También ha hecho diseño gráfico -de hecho, el logotipo de DZ4 Studio lo creó ella- y también se dedica a la ilustración, siendo la acuarela su técnica predilecta. El dibujo, recalca, “siempre ha fungido como eje conductor de todos mis procesos creativos”.

Adriana diseñó la marca del estudio que fundó junto a su esposo.
Creativa polivalente

Comienzo con una frase que escribiste como una especie de autodefinición: “soy polivalente”. De hecho, en tu trabajo es notorio el interés en diferentes áreas creativas. Cuéntame cuál es tu metodología de trabajo para la arquitectura, diseño de productos y gráfico, que supongo debe ser diferente a la vertiente más artística de la ilustración.

Sí, es cierto, me siento bastante cerca de la definición “polivalente”. Actualmente es cada vez más imperativa la necesidad de definir un propio sector de interés y proponerse en un mercado extremamente competitivo como un profesional “especializado”. Esto por lo menos en Europa y seguramente en otras áreas del planeta. A mí esta idea un poco me asusta. Por un lado, nos invita a tener un conocimiento en profundidad de un sector, lo cual puede ser alentador, por el otro nos obliga a transformarnos en una pieza de un conjunto del que no nos es dado conocer los contornos.

Yo prefiero identificarme con una idea mucho más amplia del arquitecto, una figura que es capaz de armar “el todo”. El arquitecto para mí es aquel que construye un proyecto con una idea, también podríamos llamarlo “concepto”. En base a la idea surge todo lo demás, en ella reside la capacidad de amar las piezas para componer un discurso unitario. Esto seguramente me lo he llevado a las disciplinas en las que he tenido la oportunidad de trabajar: la arquitectura, que es el eje principal de mi trabajo, pero también el diseño de muebles, el diseño de objetos, la gráfica y la ilustración. Todas ellas siguen la metodología del arquitecto de alguna forma, incluso la ilustración. Todas implican un “proyectación”, una capacidad de planificar e imaginar las cosas antes de que éstas se realicen, todas se construyen con bocetos, con capacidad de desarrollar los detalles. Todas persiguen “un concepto” que les da forma.

Los arquitectos Adriana Correa y Luigi Martinelli.
El diseño para la infancia

Noto que en el área del diseño de objetos te has dedicado a los niños ¿Siempre atendiendo a tu experiencia materna? ¿Cómo ha sido tu proceso de diseñar para niños?

No te niego que siempre he tenido una debilidad por los niños. Siempre me han gustado, pero por supuesto que la dedicación hacia el sector de la infancia nace a partir de la maternidad. Simplemente porque cuando te enfrentas con el manejo de un recién nacido, de un bebé, de un niño, te das cuenta que las cosas, los muebles, los objetos, la ciudad, no están pensadas para ellos.

Este es un tema muy lindo y bien interesante porque es complejo y presupone una resistencia y oposición a un bagaje cultural muy fuerte en el que la mujer y el niño no han sido considerados en la construcción de la ciudad.

Desde el punto de vista del diseño de objetos para la infancia hice el proyecto “TOC TOC box for kids” junto a la diseñadora gráfica Cristina Duranti, donde nos dedicábamos a un objeto, que en general era un juego, a niños de 0/3, 3/6 y 6/9 años relacionados con un tema: El Tiempo, La Palabra, El Mar. Eran reflexiones que llevábamos acerca de esos temas y donde proponíamos objetos que vieran al niño como sujeto activo del juego.
Para nosotras era importante estimular la observación en el niño más que dar conocimientos, así que los juegos estaban concebidos como preguntas, quizás, más que respuestas. Este proyecto también incluía un libro seleccionado por nosotras, referente al tema, que nos pareciera particularmente poético y sugestivo.

Casita es una cama transformable que Adriana codiseñó con su hija Marta.

Me llama particularmente la atención “Casita”, porque relatas que fue co-creada con tu hija cuando tenía 5 años. Explícanos cómo manejaste el proceso creativo y la posterior participación de Casita en ferias.

Sí, efectivamente Casita fue un proyecto de “diseño participativo”, es decir, un diseño realizado incluyendo al niño como codiseñador. Yo quería diseñar una cama alta para mi hija, que en ese entonces tenía cinco años, la edad justa para poder dormir en una cama tipo litera. Yo no sé porqué, pero a todos los niños les encanta esa idea. Quizás es porque les gusta ver las cosas desde otra altura o porque se sienten en un espacio más privado. El hecho es que ella también soñaba con una cama alta.

Empezamos a hablar y a dibujar juntas cómo nos imaginábamos esa cama, hasta que fue mi hija la que tuvo la idea de hacer una cama con la forma de una casita. Ella quería una casita y estábamos por construir una cama, ¿porqué no unir las dos cosas?. Este también es un deseo ancestral de la infancia, el construirse un refugio, una guarida, un lugar secreto en el medio del bosque donde se puedan planear aventuras a espaldas de los adultos. En ese entonces no se veían en el comercio tantas camas con la forma de una casita como hay ahora… Fue una idea de verdad novedosa.

Decidí poner manos a la obra. La idea estaba, pero cómo hacerla era otro cuento, y además yo quería crearle la casita, pero también necesitaba que esa cama fuera transformable, que cuando creciera y superara la etapa de la casita, la cama se transformase en un mueble más neutro, útil para una edad mayor, incluso adulta. Esta fue la parte más complicada.

Comencé con un primer prototipo en madera en el que la cama se podía cambiar a tres niveles. Era demasiado aparatosa, y luego no sabía dónde poner las tablas de madera una vez que las eliminaba. Hasta que un día viendo jugar a mi hija me di cuenta de que ella se creaba siempre sus carpas en el salón usando las cobijas, los paños, los manteles de la cocina. Así me vino la idea de utilizar la tela como cubierta de la casita.

Era perfecta porque se podía quitar fácilmente en los meses de verano, cuando hace mucho calor, y ocupaba poco espacio. Así que simplifiqué el diseño, llevándolo a una transformación en dos fases: la cama-casita y la cama-simple en un nivel más alto. Además, una de las cosas más exitosas de Casita fueron las ventanas de tela. El hecho de que los niños las pudieran cerrar completamente y estar dentro de un espacio secreto, protegido, fue algo que ellos apreciaron muchísimo.

TOC TOC box for kids.

Según tu experiencia ¿Cómo ves el sector del diseño para niños en Italia?

Pues debo decir que seguramente en los últimos quince años he visto un crecimiento notable en la oferta de productos de diseño para niños y un interés cada vez mayor hacia el mundo de la infancia.

Aún así yo creo que el sector de diseño para la infancia es complejo y en realidad a mi juicio son pocos los productos que considero válidos. Cada vez más nos encontramos delante de una sustitución del “deseo” del niño creándole un objeto que lo reproduce, y esto en realidad en la mayoría de los casos significa un empobrecimiento, porque el niño no necesita que le demos el juego ya listo, lo que quiere es inventárselo.

Es difícil encontrar objetos que permitan al niño desarrollar su propia fantasía e imaginación. Los juegos más simples, los que permiten una variedad de usos, son los más exitosos para mí. Las construcciones de madera, el lego (que era mejor al principio, cuando no proponía la construcción de un único tipo de objeto), la clásica maquinita, la pelota, la muñeca, son juegos que en sì son muy simples pero muy válidos, porque es el niño el que los transforma cada vez, haciendo construcciones distintas, haciendo volar la maquinita, etc..

Yo creo que en el fondo estamos ante un abuso de comercialización de productos para la infancia llenando a los niños de un exceso de objetos que tienen una vida breve. Esto no significa que no haya productos también hermosísimos y válidos en el mercado, pero en proporción son pocos y requieren de una capacidad de orientación en un mundo vastísimo.

“Casita” fue reseñada en la revista Vogue Bambini.
En los “Fuori Salone Milano”

Coméntanos cómo ha sido tu experiencia en los “Fuori Salone Milano”. Cuáles fueron los beneficios que aportaron a tu carrera.

Bueno, obviamente para mí entrar a ser parte del Fuori Salone Milano era una gran aspiración. Sobre todo en el KidsRoomZoom, que para entonces era el espacio reservado para el diseño de muebles y objetos para la infancia. Era sin duda el espacio más prestigioso para exponer un mueble y le daba un cierto “status” al producto Casita. Además de eso significó una importante visibilidad incluso a nivel internacional, ya que tuvo el favor de la crítica y se escribieron varios artículos sobre élla en distintas revistas como Vogue Bambini y en páginas de blogs online de la importancia de Handmade Charlotte.

Por otro lado, como experiencia fue muy enriquecedora porque tuve la oportunidad de entrar en contacto con los diseñadores de los objetos expuestos y de intercambiar impresiones, dificultades y características de los procesos de diseño da cada uno.

Lo mismo sucedió en la exposición Roma Design Lab Young Talents, en el que Casita obtuvo además una mención como producto que mostraba sensibilidad hacia el mundo de la infancia. Todos estos fueron momentos importantes y que daban reconocimientos al mueble Casita como producto válido para la infancia. El problema en realidad, al menos para lo que concierne a Casita y muchos de los productos expuestos en estas ferias, es otro: llevar adelante toda la máquina comercial y administrativa desde la “autoproducción”.

Casita, por ejemplo, se posicionaba en una especie de limbo entre la producción industrial y artesanal. Fue realizada por una empresa de carpintería bastante grande con maquinaria de control numérico, es decir, reproducible a partir de un modelo computarizado, pero la comercialización de un producto que se vende “a pedido” y que no se produce en serie, implica unos costos muy elevados de producción y por ende el producto se debería vender a un costo que está completamente fuera de mercado. Esto es un poco lo que sucede con muchas realidades que nacen con gran entusiasmo, pero luego se ven sumergidas si no logran entrar en el marco de una producción industrializada.

Los escritorios de esta oficina se levantan para convertir el espacio en una sala de reuniones o de exposición.
El diseño de muebles

También es interesante el prototipo de cocina QB ¿El diseño es completamente tuyo, fue hecho en equipo? ¿En qué consiste? aspectos innovadores o diferenciadores.

QB nació en el marco del diseño de una casa. En nuestros proyectos de arquitectura diseñamos casi siempre todos los muebles y ésta no era una excepción. En este caso la necesidad era muy particular y es por ello que dio como resultado un producto distinto a todo lo que se ve en el mercado, tanto que el productor de QB se enamoró del él al punto de querer exponerlo en la Feria Artesanal de San Severo en el 2014.

La casa que estábamos diseñando era bastante grande, alrededor de 300 m2 en el piso inferior, donde se desarrollaban todas las funciones y donde había una cocina suficientemente grande y 40 m2 en el piso superior, donde desarrollamos un espacio de relax que daba hacia un jardín de techo de 250 m2 que desarrollamos en la terraza. En este pequeño espacio los propietarios querían que hubiera una pequeña cocina, para preparar directamente allí los platos que se comerían en el jardín-terraza.

El espacio para el que originalmente diseñaron QB.

Mi esposo Luigi y yo, creadores del proyecto y socios del estudio de arquitectura y diseño DZ4, decidimos que esa cocina no debería verse, tenía que parecer un mueble cualquiera, no una cocina. Probamos varias ideas hasta que llegamos a la concepción de módulos separados, flotantes, donde a través del deslizamiento del tope se descubrieran las distintas funciones. La realización fue muy interesante porque definimos cada detalle del funcionamiento de las distintas partes con el productor, que la definió como “una joya”.

Este producto decidimos registrarlo para salvaguardar nuestros derechos de autor.

QB es una cocina modular con tope corredizo que descubre la funcionalidad de cada mueble.
La ilustración en acuarela

Exposición “Llano Adentro” ¿Cómo surgieron las imágenes? ¿Por qué trabajaste el tema de llano venezolano?

Pues esta exposición surgió de manera muy espontánea. De alguna forma fui “empujada” por una amiga que me invitó a conocer un local-galería donde los propietarios fueron muy cordiales y abiertos a exponer mis obras. De forma casi instintiva quise hacer un trabajo sobre mi país, Venezuela. Yo creo que para los que emigramos el llamado a la tierra es siempre muy fuerte y ésta fue una ocasión para dejar salir a esa tierra que se lleva adentro.
¿Porqué el llano? Porque yo creo que es en el llano donde encontramos una identidad colectiva venezolana. De alguna forma el llano lo llevamos adentro todos los venezolanos, de cualquier región que provengamos, seamos de la ciudad o de la costa. No sé si es por la extensión de su tierra, donde se pierde la voz del canto del llanero, por la música o por la comida, de alguna manera el llano nos une.

En mi caso también quizás porque cuando era niña mi papá trabajó en el llano por más de diez años y en ese lapso de tiempo pude acompañarlo muchas veces en sus viajes, así que tengo una memoria muy nítida de los paisajes que iba viendo. Eso fue lo que quise reproducir en las acuarelas que pinté.

La acuarela es la otra pasión creativa de Adriana Correa.

Háblanos de la acuarela en el mundo creativo de Adriana Correa ¿cómo surgió la pasión por esa técnica?

Bueno yo siempre he dibujado. Incluso cuando era niña decía que quería ser “pintora”. Lo digo con una sonrisa porque creo en el fondo tenía las ideas claras. Seguramente estudiando arquitectura el diseño a mano suelta ha sido un instrumento que me ha acompañado siempre, en todos mis procesos.

Tengo muchísimos cuadernos de viajes llenos de dibujos, para mi dibujar es un instrumento de comprensión. A las acuarelas llegué un poco por azar. Me parece que fue en el 2015 que descubrí que había una ilustradora, Gioia Marchegiani, che daba lecciones de acuarelas en el parque Appia Antica y me pareció lindo probar. Seguí sus cursos por casi dos años, eran una ocasión para dedicar un espacio para mí (en esa época tenía, además de la primera hija, dos gemelos pequeños) y era precioso olvidarse del mundo para dedicarse a dibujar una alcachofa o una flor o un grupo de hojas donde tenía que decidir qué tonalidad de verde era mejor para cada una.

Nació así una pasión porque la acuarela es una técnica encantadora: hay que aprender a conocer cómo reacciona el papel con el agua, cuáles son las distintas densidades de los pigmentos, cuáles son los colores y cómo dosificarlos, etc.. Desde entonces no he podido separarme de ella. En mis ratos libres, de vacaciones o cuando viajo, cada vez se hace más imperante la necesidad de expresarme a través de ese medio. ¿Dónde me llevará? no lo sé, por ahora sólo sé que me hace muy feliz.

Más info:

DZ4 Studio

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