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Diseño distribuido vs mano de obra barata: eficiencia, ecología y rapidez

Puede que de esta crisis surja una percepción más clara de lo que significa la 4ta revolución industrial que pasa de la producción con moldes a la producción con archivos.

Empresas cerradas, aduanas burocráticas y lentas, posiblemente corruptas en algunos países; impuestos absurdos, costos de embalajes, traslados de alto costo, servicios puerta a puerta, courier, envíos marítimos, aéreos y terrestres. En una economía globalizada hay ciertos aspectos logísticos para que un producto sea adquirido en una tienda online y llegue a su destino final. Ya se me quitaron las ganas de comprar por internet y también de ir a la tienda que está al frente de mi casa. El valor de todos estos trámites son parte del costo del comercio que provee los productos de manera tradicional.

¿Será que la manufactura y distribución de los productos que conocemos hoy en día está cambiando?

Hace unas semanas parecía tan sólida, y tan ágil…

Hoy, si estuviéramos en otro tipo de período histórico, esta pregunta pareciera un poco estúpida o utópica. Nuestro sistema productivo mundial se ha consolidado en los países de mano de obra barata, sin prever que el proceso pudiera sufrir vulneración . En la mayoría de esas sociedades existen férreos controles políticos y económicos que muchas veces transgreden los derechos humanos. Sin embargo, tanto las sociedades de consumo como aquellas donde se producen los bienes, no tomaron las debidas  previsiones en caso de una pandemia.

Las limitaciones que ha causado la pandemia nos pone a reflexionar sobre los modelos y factibilidades de producción:

¿Después de la pandemia determinados productos seguirán costando lo mismo o asumirán un cierto valor de riesgo por provenir de regiones productoras de las cuales el mundo depende?

¿Podría ese proceso ser reemplazado por envíos virtuales?

¿Sería todavía una ficción, o se convertiría en realidad ?

¿Cómo sería la calidad percibida de esa producción?

¿Serán funcionales estos productos?

¿Se adaptarán a la estética y el significado de cada región?

El proceso de producción a través de archivos puede sobrepasar  todas las barreras  burocráticas que los ciudadanos hemos creado y aceptado, representadas en instituciones y organismos a todos los niveles.

Pues lo que se conoce como diseño distribuido se está aplicando en este momento por primera vez. Inevitablemente la sociedad y la cultura “maker” tuvo que optar por este recurso para quebrar las barreras levantadas por burócratas humanos para conseguir un mejor bien o resolver la gran crisis humanitaria que está viviendo el planeta.  El diseño distribuido surge a través de  la combinación del movimiento maker y la digitalización de las prácticas de diseño, donde se han podido crear, modificar y compartir archivos a nivel mundial en tiempo real.

Muchas veces, usamos sin fundamentos el término “fuera de la caja”: pensamos fuera de la caja pero permanecemos dentro del sistema. Hoy quienes piensan de esta forma son los makers, son aquellas personas que saben que tienen la capacidad de cambiar el mundo desde el punto de vista productivo, o en este caso salvarlo.

Mientras que la solución lógica del problema parece ser algo así como vestir como astronautas a todos los trabajadores de las fábricas afectadas y producir esos objetos, esperar semanas para que lleguen y a la vez intentar calmar a una población que se está enfermando, los makers se han dedicado a construir, replicar y rediseñar los insumos médicos que necesitan los hospitales más cercanos.

Aunque la solución pudo haber sido presentar políticas para agilizar los procesos de importación y sanidad de las aduanas, los makers se han puesto a entrevistar a médicos e ingenieros de materiales y bioquímicos para llegar a la solución más viable.

Puede que a partir de esta crisis tengamos una percepción más clara de lo que significa la cuarta revolución industrial, la revolución que pasa de la producción a través de moldes a la producción a través de archivos. La producción pasa de ser destinada a las masas a ser una producción destinada a las demandas específicas, ni más ni menos.

El objetivo o desafío es conseguir crear objetos que consigan tener la flexibilidad suficiente para adaptarse a las necesidades de cada humano y de cada crisis: la resolución de problemas globales con soluciones adaptadas a las poblaciones locales.

Un gran ejemplo lo conseguimos en los centros de salud de Caracas, donde en menos de un mes, más de 10.000 productos médicos de primera necesidad fueron producidos y entregados, y además fueron reciclados, provenían del material PETG que luego de ser procesado en Guatire, se transformó en producto en Chacao y distribuido por toda Caracas.

Es decir, que desde el punto en que la materia prima fue recolectada hasta que llegó al usuario final, el proceso no pasó por más de un radio de 30 km. El sueño de todo diseñador, ambientalista, productores y áreas afines, ¡Eso sí es economía circular! Y además, ¡Es local! En los últimos 10 años los médicos nunca habían estado tan surtidos de este tipo de material, y además personalizados para el percentil promedio del venezolano. Los makers, al recibir los archivos de distintas partes del mundo, adaptaron los productos  para que fueran satisfactorios al cuerpo humano venezolano.

Esto solo es el ejemplo de una ciudad. Casos como estos son comunes en todas las principales ciudades del mundo, nunca antes se había creado un manifiesto de diseño distribuido mayor que este. Sin duda, una nueva era en lo que se refiere a producción y distribución está por comenzar. ¡Bienvenidos a la era de los productos hechos a través de archivos!

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