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Chocolates Dacao rinde tributo visual a nuestras tradiciones en sus empaques

A partir de esta entrega resaltaremos productos de diferentes sectores que destaquen por la implementación exitosa del diseño. Comenzamos con una marca chocolatera.

Hubo épocas en las que el cacao fue el gran producto de exportación de Venezuela, hasta que fue sustituido por el petróleo, a principios del siglo pasado.

De aquellos tiempos remotos, quedaron tradiciones y un saber ligado a la producción de este fruto que es materia prima para el divino chocolate.

En nuestro país todavía quedan haciendas que están activas con la produción de cacao F1, es decir, que cumple con todos los requisitos de calidad para la exportación, tal como hace la empresa familiar Cacao Caracas, de la que emergió la exquisita barra de chocolate Dacao.

La marca fue creada por Rubén Dáger con la intención de poner en el paladar de los venezolanos, un chocolate fabricado con el cacao premium que usualmente se va para Europa.

El nombre

Los textos sagrados indican que “en el principio era el verbo”, un símil que podemos aplicar a la creación marcaria, porque del naming, o disciplina encargada de generar el nombre de las marcas, emerge todo lo demás.

Dacao surge de la combinación de la sílaba inicial del apellido Dáger, con la palabra “cacao”, la cual menciona el eje central de su negocio. Este nombre se ha expresado en la forma de un logotipo.

El diseño de la barra

Nos indica Zobeida Dáger, como representante de Dacao, que comenzaron el desarrollo del producto con la información de los formatos de las barras de chocolate en el mercado europeo y estadounidense.

Señala Dáger que en dichos mercados las barras son de 100 gramos o más, las cuales resultan muy grandes para Latinoamérica y también para Venezuela, en específico. Por ello, adaptaron su presentación a un formato de 50 gramos.

Luego, pensaron en qué forma tendría la barra. Lo usual son las tabletas hechas con moldes planos, que son la mejor forma para empaquetar, pero Dacao eligió arriesgarse con una presentación inusual, pues diseñó una barra impregnada de significado simbólico para rendir un tributo a Caracas.

Para ello se tomó El Avila como ícono llevado a la tridimensionalidad, pues el boceto que presentó su hijo Rubén a un estudio asentado en Florida consistía en una barra con una superficie en picos que asemejaran los relieves del amado cerro caraqueño.

La idea se ajustó y se mandó a una fábrica de moldes para chocolates en Turquía.

El envoltorio

Explica Zobeida Dáger que el chocolate usualmente se envuelve en papel de aluminio, tomando en cuenta la cara que debe entrar en contacto con el producto.

En el caso de Dacao, se emplea un papel aluminizado con lámina antigrasa, que posee certificación y registro sanitario. Como pueden apreciar, cada paso involucrado en la concepción del producto, involucró decisiones relacionadas con el diseño en sus diferentes dimensiones.

La gráfica del empaque

Un producto bien diseñado resalta en el anaquel, llama la atención. La información, generalmente “entra por los ojos” y contribuye en buena medida a la toma de decisión del comprador.

Los tres empaques de los chocolates Dacao comercializa justamente destacan por la gráfica vigorosa y de colores vibrantes.

La gráfica fue realizada por Gilberto López -nuestro apreciado Big Gil-, quien fue contactado luego de las propuestas fallidas de otros estudios de diseño.

Zobeida Dáger afirma que luego de conversar las ideas que tenían con Big Gil y recibir sus primeros bocetos, le dieron “carta blanca creativa”, decisión que consideran acertada y exitosa.

Big Gil comenta que Rubén Dáger lo llamó con la intención de hacer “algo inusual”, lo cual combinaba con su filosofía de hacer las cosas diferentes. En este caso, lo inusual era romper con el “lenguaje visual” del mundo chocolatero, por una semántica de estilo cómic atemporal con un toque de volumen para ilustración vectorial.

El toro de colores

La barra que se presenta como un blend de chocolate oscuro con cacao Cata, Cuyagua y Ocumare fue identificado con la ilustración de un toro que representa una fiesta regional aragueña llamada el Toro de Colores, explica Zobeida Dáger.

Para el director de arte la denominación de la festividad ya era de por sí evocadora: “es un nombre poético”, dice, “además de que es muy bonito, porque el centro de la actividad es una piñata en forma de toro, hecha con cintas de colores”.

No obstante el resultado fue hecho a la manera de Big Gil: “Mi toro tiene bravura, y tras de sí, una explosión de serpentinas de colores. Le agregué un sol que se ha vuelto en una suerte de identidad visual de la marca, pues la hemos repetido en los otros empaques”.

Los diablos danzantes de Cuyagua

La otra fiesta folklórica tomada para el empaque de la barra de chocolate oscuro de origen Cuyagua, “que es una cepa muy exclusiva, varietal del estado Aragua”, según explica Zobeida Dáger, son los Diablos Danzantes de Cuyagua.

Big Gil comenta que al investigar sobre “las diabladas” venezolanas, se enteró de que hay más de 20 cofradías que organizan y llevan a cabo este tipo de celebración que relata cómo se rinde el diablo ante el santísimo. “Me llamó la atención la forma de las máscaras de estos diablos, que más bien parecen dragones coloridos con cachitos de los que cuelgan cintas. Al final hice una ilustración que es una fantasía inspirada en las máscaras”.

El efecto de haber apostado por “algo diferente” para la presentación de sus chocolates es que las personas suelen preguntar por ellos en las estanterías. También han llamado poderosamente la atención de los periodistas especializados en gastronomía.

La tercera barra

Dacao se unió a Carbone Espresso para desarrollar una barra que contiene 55% de cacao Ocumare con un toque de leche y café, que arrojan un fabuloso sabor a capuccino. Zobeida Dáger destaca que ese chocolate no tiene trozos de café, sino que es totalmente untuoso y saborizado con el café.

Gráficamente, el empaque muestra la fusión de la greca que resalta como marca de Carbone con el sol implementado por Big Gil como identidad de Dacao y un fondo facetado que asemeja los picos de la barra, pero en colores.

“Ese fondo fue inspirado en un tapiz muy colorido que vi en la casa de un amigo durante mi infancia”, relata Big Gil, quien con ello ejemplifica cómo un diseñador gráfico utiliza el bagaje visual que va cargando en su cerebro durante toda su vida.

La relación entre Dacao y Big Gil es armoniosa, hasta el punto que ambas partes aseveran que les “ha traido muchas alegrías”, para lograr una barra de chocolate exquisita en sabor, pero también en su aspecto formal y presentación comercial. Indudablemente, un buen ejemplo a seguir en la industria alimenticia del país que Diseño en Venezuela está dispuesto a resaltar.

Más info

@biggil1966
@dacaochocolate

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